El pasado sábado, el Convento San Francisco de Santo Domingo de Silos acogió un recital inolvidable del pianista sueco Helge Antoni, uno de los intérpretes más personales y aclamados de la escena internacional.
Bajo el evocador título Música del silencio, el concierto fue un viaje sonoro que exploró la frontera entre sonido y pausa, entre contemplación y emoción compartida.
La velada se abrió con Nubes grises de Liszt, una obra visionaria que anticipa nuevas sonoridades y marcó la atmósfera de recogimiento. Después llegaron las Bagatelas de Bartók y las célebres Gymnopédies de Satie, que envolvieron al público en un minimalismo sereno y atemporal. Tampoco faltaron las propuestas más audaces: el célebre 4’33’’ de John Cage, donde el silencio cobra protagonismo, y piezas contemporáneas de Alexander Knaifel y Francesco Dell’Agnese, cargadas de espiritualidad y memoria. El broche final lo puso Für Alina de Arvo Pärt, cuya pureza y sencillez resonaron con especial fuerza en el espacio del convento.
El concierto fue presentado por el alcalde de Santo Domingo de Silos, Emeterio Martín Brogeras, y se convirtió en mucho más que un recital: un auténtico diálogo entre artista, público y patrimonio. Antoni, Artista Steinway Exclusivo y recientemente nombrado Académico de la Academia de Ciencias, Artes y Letras de París, recordó que “este concierto lo tocamos todos”, invitando a una experiencia compartida que fue acogida con una larga ovación.
Con esta cita, la Fundación Silos reafirma su compromiso con una programación cultural que une tradición, espiritualidad y contemporaneidad, y que convierte cada encuentro en una experiencia única en un lugar único.





